Geles García, Directora Colegio Público Miguel de Cervantes

 

En nuestro barrio estamos observando un gran crecimiento de las diferencias socioeconómicas y muy especialmente desde la crisis económica a partir de 2008, y podemos comprobar día a día de primera mano, cómo la diferencia en el aprendizaje entre el alumnado de familias ricas y pobres se está haciendo cada vez más palpable.

Por otro lado, todos los estudios publicados recientemente ponen de manifiesto que el entorno familiar es uno de los factores que más afecta al aprendizaje del alumnado.

Sin embargo los colegios no estamos disponiendo de las herramientas suficientes para responder a los cambios que se dan en la sociedad cuando crece la desigualdad.

Este es uno de los motivos por los que creemos que existe una  necesidad urgente de realizar un cambio en nuestras escuelas si realmente queremos ”compensar” de alguna forma estas diferencias y que no conduzcan a nuestro alumnado a una situación de exclusión social.

¿Qué podemos hacer desde el colegio?

La escuela tiene que ser capaz de dotar al alumnado de las habilidades, competencias y capacidades necesarias para transformar el mundo, generando cambios para hacer un mundo mejor y ello requiere dar respuestas a las necesidades individuales, que sirva de ascensor social para las clases más desfavorecidas de forma que nadie se quede atrás. El actual modelo de enseñanza tradicional, compartimentado en asignaturas no permite dar esta respuesta educativa adecuada.

Imagen de Alexas_Fotos en Pixabay

Para garantizar el éxito del alumnado tenemos que ser capaces de dotarlo de las capacidades necesarias en el siglo XXI y que son:

  • Capacidad de colaborar
  • Capacidad de innovar
  • Capacidad de aprender constantemente
  • Capacidad de resolver problemas
  • Capacidad de comunicarse efectivamente

Competencias como empatía, trabajo en equipo, creatividad y asunción de responsabilidades orientada a la resolución de problemas son imprescindibles en el proceso educativo de nuestro alumnado.

Para conseguir estas metas propuestas necesitamos una escuela en la que los niños y niñas toman decisiones y asumen responsabilidades, incluyendo a las familias, al propio barrio y todo lo que rodea al centro, pues todo ello supone una oportunidad de aprendizaje que va más allá de las clases tradicionales.

Concebimos un Centro Educativo abierto a la comunidad, en ambos sentidos: dando entrada a la misma pero también saliendo y utilizando los recursos que nos ofrece.

Utilizaremos metodologías activas, innovación, aprendizaje cooperativo,  formaremos parte de redes con otros colegios del barrio y de la ciudad.

Además no podemos olvidarnos de influir en nuestro entorno difundiendo nuestro proceso de transformación a través de las redes sociales y los medios de comunicación.

En definitiva nuestra meta es garantizar y asegurar una escuela en las que las familias puedan confiar y contribuir a eliminar la desigualdad social desde el sistema educativo.